Se considera que una persona con trastorno mental o neurológico tiene una deficiencia intelectual (disminución en su coeficiente intelectual en relación a parámetros de la media). Por lo tanto, es frecuente que se les estigmatice. Es decir, que se piense que son inferiores.

¿A qué se debe esta creencia?

Mucho se debe a la ignorancia de la sociedad puesto que aún hoy existe personas que piensan que un niño sin deficiencia, al jugar con otro que presente (por ejemplo) Síndrome de Down, puede copiar conductas o patrones, pensando que eso afectará el desarrollo de su hijo; aunque esto está bien alejado de la verdad.

Este comportamiento social responde a una conducta histórica en la que se consideraba que las personas con deficiencia o trastornos mentales eran “castigos para sus progenitores”. Posteriormente se comprendió que los trastornos mentales o neurológicos eran producto de diferentes cuestiones relacionadas con la alimentación materna en la etapa gestacional, con carencias nutritivas durante los primeros años de vida, etc.

Estigmatización social para las familias

No deja de ser menos cierto como las familias de estas personas son marcadas por la sociedad, por tener un familiar con una situación neurológica comprometedora. Así, estas familias, generalmente, ocultan a la persona con discapacidad, aunque esto, muchas veces, no es un acto consciente en ellas.

La sociedad en general carece de empatía; no piensa lo difícil que ha de ser para los padres de un niños con discapacidad y la carga (emotiva) que le ha tocado vivir o lo complicado que resulta intentar insertarlos a la sociedad.

Este tema se relaciona ampliamente con el bullying. puedes leer más sobre ello en este otro enlace.

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